Su sitio.

Egos superlativos que esconden la mayor de las inseguridades buscan el sitio que creen merecer para precisamente ocultar un mar de complejos.

En cualquier agrupación o asociación de humanos los roles se otorgan casi automáticamente por las interrelaciones entre ellos. Muchos de los que entran en sociedades ya estratificadas lo hacen para satisfacer unas necesidades personales o hitos que no han alcanzado en otros grupos.

Cuando te incorporas a un grupo y demandas “tu sitio”, puede ser que ese lugar no exista o si existe no sea el que necesita tu ego para verse satisfecho. La frustración es parte inherente de la personalidad de todo humano, cómo sortearla es una ciencia subjetiva imposible de teorizar.

¿Cuál es el sitio de alguien que se presenta ante los demás como único consciente de un triunfo inexistente? Quizás esa presentación provoque el efecto contrario al que el presentado pretende, pues los demás pueden analizar y valorar los datos obviando cualquier habilidad que el presentado pueda mostrar con el tiempo.

Quien demanda un sitio de privilegio por bagajes inciertos o por la frustración de un fracaso previo debe partir de la nada más absoluta en cualquier tipo de organización. El buen hacer caduca inmediatamente, el malo nunca.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

 

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One thought on “Su sitio.

  1. Carmelo Forastero dice:

    Otra buena reflexión de las que sueles publicar, aunque supo que obligadamente brev, para la enjundia del asunto. Con esa brevedad, añadiría que el problema es que en el mundo visible (TV y otros medios) abunda en exceso ese ego nocivo del que hablas. Y es que las personas más visibles o públicas no son precisamente las más discretas, sencillas, seguras de sí y conformes con su vida, sino las que por sentir ese impulso ególatra acaban convirtiendo su existencia en un desfile cargado de impostura. Por eso, aunque existen muchas excepciones, creo que las “personalidades” públicas, en su mayoría suelen ser “personajes” poco fiables de origen, narcisos y con vida personal esencialmente más insatisfactoria que la media ciudadana. Como bien concluyes: el buen hacer se suele difuminar en el anonimato sin mérito computable mientras que la sinvergonzonería gana adeptos y afianza posiciones mediante la conspiración y la intriga

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