De espaldas al caos.

Los actos hablan más que las palabras. Ante el temor de gran parte del país a que Pablito o alguno de sus lacayos, (o “lacayas”), llegue al poder, (en cualquiera de sus modalidades), los grupos parlamentarios reaccionan de diversas maneras.

Pedro Sánchez, quemando sus últimas posibilidades de investidura, intenta mezclar agua y aceite pretendiendo un voto afirmativo de Podemos y Ciudadanos, algo que sorprende por la manifiesta incompatibilidad de sus pretensiones programáticas e ideológicas.

Rajoy, escondido tras Hernando y Cospedal, da la callada por respuesta y deja estrellarse a Sánchez obviando el peligro de que Podemos pudiera entrar en las instituciones, facilitando así el posible apocalipsis que ellos mismos aducen para implorar el voto.

Ciudadanos es el único grupo que hace algo por evitar que Podemos entre a gobernar. Su acuerdo con los socialistas, inválido aritméticamente para investidura, ha logrado alejarles de los Ministerios.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

 

 

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Che de descuento.

El jiennense perteneciente a esa asociación de vividores que dicen defender no se sabe a quién ni de qué, por fin  va a ingresar en prisión.

Tres condenas ha necesitado este “sindicalista” fichado por Podemos para estar donde merece, entre rejas. Ataviado con su boina estrellada, (que simboliza más una tapada de calva que otra cosa), y entre vítores y gritos de sus compinches del SAT, ha sido detenido por desobedecer la orden judicial de ingresar voluntariamente en la cárcel.

Muchos de sus compañeros de fechorías amenazan con hacer una huelga de hambre hasta que su “che” de descuento salga. Viendo a alguno de los huelguistas entiendo la celebración de dicha huelga, es más, la veo hasta necesaria.

Si hay algo llamativo de este circo que están montando alrededor de Bódalo es el apoyo sin reservas de la baronesa podemita del sur, que le ha comparado con el poeta Miguel Hernández, del que no creo que haya leído nada, pues de haberlo hecho hasta su habitual insolencia irrespetuosa hubiera sucumbido.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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El grano naranja en el culo.

No hay Ayuntamiento o Parlamento en el que se gobierne sin escuchar la, a veces muy molesta, voz de Ciudadanos. En todos ellos se erigen los roles propios de lo que será la política de las próximas décadas.

Dentro del tradicionalismo político de trinchera, siguen copando una inmensa mayoría parlamentaria y municipal los herederos de los buenos y malos de antaño, que hoy están lastrados por la corrupción endémica que han protagonizado. En un bando oscuro y extremado se sitúan esos a los que pocos toman en serio. Los morados se erigen como esa voz megafonera que, aunque no diga nada, se oye pero no se escucha.

En el centro geográfico se sitúan los naranjas. No les importa quién gobierne, sólo tienen un marcado objetivo ideológico tatuado en su programa. Evidentemente sus componentes no son perfectos, pues son humanos, pero saben, quieren y pueden solucionar sus problemas con un régimen disciplinario del que pueden presumir.

Su voz molesta, y lo hace por una tácita  superioridad ideológica y moral con respecto a los demás de la que no hacen ostentación pero es palpable. En su mayoría los cargos públicos de C,s  son ciudadanos de a pie que sólo intentan hacer algo bueno para la sociedad civil de la que forman y formarán parte siempre.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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La historia como víctima.

No hay definición del concepto de historia que no incluya el valor de su estudio y conocimiento para la racionalización y comprensión de nuestra esencia. Ello nos permite la posibilidad de  resolver los errores de antaño y repetir nuestros aciertos.

En contadas ocasiones la humanidad renuncia a estudiar, recordar y a honrar su historia, estas ocasiones tienen un denominador común, la guerra. Los conflictos por el dominio de un espacio físico y de los que lo moran suelen afectar especialmente al patrimonio histórico que es propiedad de muchas  generaciones. Siglos de vivencias y acontecimientos contemplan a edificaciones que caen en un mar de polvo ante señores de la guerra que fuera de ella nada son.

La misma historia que intentan vilmente destruir  les recordará como lacayos de un odio absurdo que nos avergüenza como especie racional.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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Tierras de olvido.

Muchos y muy repartidos por la geografía mundial son los salvajes actos terroristas que, bajo un sustrato religioso demasiado habitual, acontecen diariamente.

El hecho de que sólo nos duelan los ejecutados en Europa quizás pueda explicarse por la cercanía, o tal vez las similitudes de los gobiernos atacados con el nuestro. Sorprende que cuando estos hechos suceden en otros países menos “afortunados”, nuestra memoria y empatía brillen por su ausencia.

Barbaries que afectan a población civil en países no europeos, niños incluidos, pasan desapercibidos como un acto más de los que el telediario repasa rápidamente con cifras en su sección de sucesos internacionales.

Demasiado habituados estamos a presenciar asesinatos salvajes en Oriente Próximo, África y  Asia cercana diariamente, tanto que cuando sabemos de ellos, pasan automáticamente a la papelera de reciclaje de nuestra psique. Parece que sólo recordamos aquellos hechos que Hollywood consagra con su “especial interpretación”.

Ser conscientes de nuestra egoísta naturaleza es muy útil para conocer la idiosincrasia de una raza que usa la razón para justificarse ante un comportamiento que dista mucho de ser moralmente razonable.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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Acción y reacción.

Europa se radicaliza. Los que defienden la integración racial y plurinacional que llevamos décadas protagonizando, (ya más que palpable en las principales ciudades europeas), empiezan a verse superados en sus manifestaciones públicas por aquellos que ven en esa integración el caldo de cultivo idóneo para el surgimiento de una nueva prole de terroristas que campan a sus anchas en nuestras ciudades y pueblos.

Muy buenos resultados económicos y sociales nos ha dado esta integración, que además nos hizo expiar  las culpas de épocas en las que en este continente se odiaba sin reservas. Pero hoy resurgen con fuerza grupos de personas que ya incluso se organizan en torno a populares partidos políticos que no dudan en identificar al extranjero como fuente de odio y violencia, identificándolo como enemigo de un modelo de vida que se ha creado y consolidado precisamente por esa integración de la hoy reniegan.

En nuestro modelo de convivencia, la paz no está garantizada si se obvia una dura represión de los culpables de las conductas que atacan la esencia de nuestro día a día.

La tendencia a generalizar del ser humano es el cromosoma del que parte la larga cadena del adn del odio. Ya tenemos muchos y muy variados ejemplos de a dónde conduce el odio entre convivientes, ¿repetiremos una vez más la historia?

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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Rumbo a Ferraz.

Susana Díaz está centrada en el gobierno de Andalucía. Eso dicen los suyos, pero la realidad nos hace plantear si el hecho de que aproveche cada acto o intervención en el Parlamento para hacer política nacional significa lo que parece, que se nos va.

Sánchez agota sus últimas opciones de ostentar cualquier capacidad de Gobierno tanto de la nación como de su partido, pues ambas cosas van indisolublemente unidas. Muy pocas parecen las posibilidades de que Sánchez logre llegar a un acuerdo para su investidura y por tanto se extingue el crédito concedido por la Ejecutiva socialista.

La única condición para la reelección de Sánchez como Secretario General de los Socialistas es una tan simple como complicada, llegar al Gobierno con el peor resultado electoral de los socialistas en su historia constitucional. Ello nos da a entender que esta empresa cuasi imposible, cuyo fracaso está casi garantizado con el repudio a Podemos y al PP de gran parte de sus barones, es el pretexto para colocar a la “jefa” andaluza que se parapeta en Andalucía para ser testigo del fracaso de Sánchez y erigirse en el momento preciso como la Diosa  reparadora del maltrecho PSOE.

Parece que Andalucía va a exportar a Madrid a la heredera de un clan que pasará a la historia no precisamente por su excelencia en la gestión institucional de esta noble tierra.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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