Corruptocracia popular.

Es sorprendente como viendo la temperatura en rojo  los corruptómetros en los dos partidos más electos, sigan siendo los más votados. Más aún, es inverosímil que la ciudadanía no perciba meridianamente claro cuál es la amenaza política a nuestro modelo de convivencia y siga confiando en quienes ya han demostrado su “mal hacer”.

Uno tiene la sensación de que en España podríamos admitir como Presidente del Gobierno a un delincuente convicto. ¿Confiarían el cuidado de su hogar a quien ya le ha robado más de una vez? Ciertamente sorprende que la respuesta sea tan clara y a la vez no pueda extrapolarse a la gestión política.

Robert Spaemann, allá por 1979 decía en sus “Crítica de las utopías políticas” que frente a las utopías abstractas que propugnan una liberación y una perfección total, hay que subrayar una realidad que se sitúa lejos de la abundancia necesaria para garantizar esa magnificencia. Por tanto, la política y los representantes de una nación son fiel reflejo de la calidad moral de la población.

¿Tenemos lo que merecemos? Personalmente creo que España ha evolucionado mucho y gran parte de los que aquí vivimos ya hemos dado pasos para exigir a nuestros gobernantes la excelencia precisa para no considerarles una traba, sino la única y mejor solución a cualquier problema.

Parece cuestión de que aquellos que han sido “galardonados” con un favor gubernamental vean con meridiana claridad que lo que han recibido es puro pan para hoy y hambre para mañana.

La responsabilidad ha de empezar donde la reside la soberanía, en el pueblo.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 9.500 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

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Buscando paraíso.

Ante el evidente hecho de considerar nuestra forma de vida como radicalmente autodestructiva, uno se plantea cambiar totalmente de escenario, pues en el actual es materialmente imposible permanecer ajeno a los privilegios moldeados para parecer necesidades básicas que asolan a nuestra sociedad imponiendo roles y obligaciones artificiales a las familias, que, imposibilitadas en muchos casos, traen a sus hogares la frustración como un miembro más de la misma.

¿Qué país podría ser el idóneo para empezar de nuevo? Cuesta trabajo encontrar una civilización en la que no se hayan elaborado con vileza valores y mínimos  inalcanzables para gran parte de la población. Nueva Zelanda parece un lugar apropiado para cambiar de rumbo, pues está tan lejos de todo que quizás su civilización sea más pura y su conocido respeto a la naturaleza pueda satisfacer nuestro nuevo modelo de vida.

Es difícil para mí formar a una persona en el amplísimo espectro de necesidades artificialmente impuestas que además provoca una división materialmente injusta en estratos sociales a los que la felicidad les es esquiva sin prácticamente excepción.

Este es un mundo injusto medido exclusivamente por las capacidades económicas que seamos capaces de atraer por cualquier vía, desde luego no es el mundo que quiero para mí ni para quienes hoy iluminan y dan sentido a mi existencia.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

 

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Humanidad insostenible.

En un mar de oscuridad plagado de miles de millones de luceros flota una esfera casi perfecta que reúne unas condiciones idóneas para el desarrollo de la vida. Pero ese mismo desarrollo vital esconde la mayor de las involuciones: la destrucción de la vida tal y como ha llegado a nosotros.

Si nos dijeran que dentro de ochenta años nuestro planeta sería destruido por un asteroide, inmediatamente nos pondríamos a idear modos o maneras de destruir el “pedrusco” antes de que nos extinguiera, pero nada hacemos cuando sabemos que, de continuar con el crecimiento poblacional y autodestructivo de la especie humana, dentro de esos  años nuestra existencia se tornará imposible.

Los recursos ultra explotados e incluso desperdiciados por los modelos societarios desarrollados comienzan a poner hitos que marcan el límite de la sostenibilidad de un planeta que pierde especies al ritmo más alto de su historia conocida. Crece la inestabilidad en un clima que, agotando el equilibrio de la biodiversidad que permite nuestra existencia, pone los primeros ladrillos en el edificio de nuestra extinción.

Consumimos agua y comida a un ritmo radicalmente insostenible y seguimos hurgando en el interior de la tierra para conseguir el material que nos permita  seguir aumentando la contaminación derivada de nuestra insalubre forma de vida. El ártico se derrite y ello provoca que nuevas tierras puedan ser expoliadas.

Los bosques arden, otros se eliminan creándose  zonas de cultivo y nuestras aguas se acidifican. Nos acercamos a los 10.000 millones de humanos con un panorama que ni el peor de los científicos hubiera sido capaz de predecir hace tan sólo 20 años.

Y esto empeora, pues en 2050 las necesidades humanas de alimentación y consumo serán del doble que la actual. Esto no parece tener fin, quizás hoy  empecemos a ser conscientes de nuestro fin de manos del enemigo más temible de todos: nosotros mismos.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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Estafa electoral.

Sabido es que los periodos electorales pintan una realidad futura que dista mucho de la realidad venidera, y conscientes de ello lanzamos al viento nuestra participación social más valiosa, el voto.

El voto se convierte en un contrato por el que las promesas de quienes lo atrae para sí tienen la obligación de responder personalmente por lo ofrecido. Al menos esa debe ser su esencia y la clave de la participación democrática ciudadana  en este modelo de estado.

Volviendo a la realidad, quizás sea hora de analizar las manifestaciones de todos los grupos que solicitaban nuestra confianza.

No puedo olvidar los apocalípticos anuncios de los populares anunciando una coalición entre sus tres rivales políticos, llegando incluso a solicitar el voto de todo por la vía más triste, la del miedo.

Hoy, Ciudadanos, en su habitual línea de coherencia, se compromete a no pactar ni dejar gobernar a quienes se muestran manifiestamente en contra de la unidad de nuestro país, lo cual descarta a Podemos de su agenda.

Señores del PP, ahora que la realidad ha demostrado que mintieron, pocos días después de las elecciones, ¿qué sucede con los votos que se dejaron llevar por su vil estrategia del miedo? Quizás tengamos la oportunidad de demostrarles que la estafa política debe dejar de funcionar en España si se celebran otras elecciones.

La coherencia es algo que en política pocas veces ha triunfado, usarla en tiempos actuales es patrimonio exclusivo de Ciudadanos. Esa es la realidad.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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José el peregrino.

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Una magnífica casualidad sucedió en el casco histórico de Tarifa en uno de esos improvisados viajes que sirven para desconectar de la rutina diaria.
En un café de los de postín del puerto se nos acercó un hombre de los que instintivamente apartas a tu hija por “parecer peligroso”.
Ataviado con ropa harapienta de senderista profesional y una gran mochila cuyo color se adivinaba verde bajo las capas estratificadas de suciedad, sus únicas palabras, ahogadas en un alcohol que se evidenciaba de su aliento fueron hacia mi bebé, le dijo:
“Eres el bebé más bonito del mundo”, tras eso nos preguntó si la queríamos mucho, a lo que le dijimos que sí.
El camarero del bar le abordó y, muy disimuladamente, le dio unas monedas que el aceptó a regañadientes.
Al ver como los camareros mostraban cariño a ese curioso personaje, nos empezamos a interesar en él. Como si lo supiera rápidamente se dirigió a nosotros para decirnos quién era.
– José el peregrino soy, buscarme en Internet- Lo hicimos.
José Antonio García Calvo, pescador  de todos los mares, nacido en el 49 y un auténtico lobo de mar.
Su barco naufragó en el mar del Norte y fue el único superviviente. Prometió a la Virgen del Carmen recorrer a pie todos los caminos sagrados de las principales confesiones de los humanos.
90.000 kilómetros andando le contemplan, 10 años y vuelve a casa por Navidad. Su vuelta de Bosnia le ha dejado alguna mala experiencia.
Ayer durmió en la calle debido a que, según el mismo, se le denegó ayuda en una parroquia.
Y dice ir a casa, una casa que parece no existir, pero no me atreví a preguntar.
Intentamos darle algo de dinero pero lo rechazó varias veces. -Yo no pido dinero-, fueron sus palabras.
Al final lo aceptó empujado por una necesidad que se hacía evidente en su rostro negruzco, arrugado y curtido en mil batallas.
Un día cualquiera, un lugar especial en el mundo hace que vivas las experiencias vitales de humanos que tienen vidas dignas de recordar en este cruce de caminos.
Algún día este pequeño gran hombre será recordado como merece, hoy injustamente sólo es un “pobre hombre” al que pocos oirán contar su propia historia. Nosotros  fuimos unos de los pocos privilegiados.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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En disfunciones.

Más interesados en jugar al juego de tronos formando gobierno que en seguir gestionando un país, las Diputaciones Permanentes continúan con las tácitas vacaciones disfrutadas desde la disolución de las cámaras.

Quizás debiera interesar a estos entes la existencia de un país asediado por el paro que necesita medidas inmediatas para garantizar una navidad caliente a todos, más allá de una noche en el Palacio de Cibeles.

También podría ser interesante abordar la cuestión de que el germen nacionalista excluyente e ilegal se consolida en el Parlament sin oposición. Quizás pudieran garantizar nuestro modelo de estado en una autonomía que está siendo maltratada por quienes usan el independentismo para su beneficio personal, enfrentando a españoles por la creación artificial de una necesidad que sólo a ellos beneficia.

En la última campaña electoral se ha obviado el asunto secesionista por los dos viejos partidos debido a su evidente vinculación con la raíz del problema. Morados y naranjas sí se han pronunciado. Los morados han vendido sus siglas a proyectos independentistas y les han prometido su nación aunque ello implique la ruptura de España, que a ellos importa poco.

Los de Ciudadanos llevan el problema tatuado en el adn y su coherencia en el manejo del mismo ha propiciado su extensión nacional. No han dudado sacrificar el uso de la demagogia, (tan rentable electoralmente en este país), para llegar a propiciar un acuerdo de la mayoría parlamentaria en pro de una evolución del modelo autonómico que satisfaga y enorgullezca a todos los ciudadanos.

PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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