De sueño a demagogia.

Al emprender la gigantesta responsabilidad de crear una Constitución para escriturar un marco legislativo que inspire todas y cada una de las parcelas reguladas por nuestra jerarquía normativa, sin duda los padres de la del 78 se dejaron llevar por un sueño.
Un sueño que cuarenta años después sigue siendo sólo eso. Cuando nos decían que la Constitución contendría derechos que automáticamente serían una realidad creímos que las normas que la desarrollaban no desnaturalizarían los contenidos de esos idealistas 169 artículos.
Todos los que votaron en ese referendum, en su mayoría novatos, pensaron que por fin la libertad y la garantía de derechos antes ni soñados comenzaba en un país acostumbrado a ser dirigido bajo la mano dura de un inaccesible caudillo.
Se creaban así los partidos políticos, que se llenaban de jóvenes y no tan jóvenes idealistas que veían por fin la oportunidad soñada de convencer a los ciudadanos con sus idearios.
Pero haciendo balance de estos casi cuarenta años las cuentas no salen. Derechos consagrados en la Constitución como el del acceso a una vivienda digna han sido absorbidos y totalmente obviados bajo la sumisión social a un sistema económico capitalista que excluye salvajemente a quien se revela a sus absolutos postulados.
El partido político que copie en su programa político literalmente la Constitución y establezca los mecanismos jurídicos e institucionales para garantizar su efectivo cumplimiento gozará de inmensas mayorías para gobernar en solitario durante décadas.
Lo recogido en la Constitución nació como sueño, se desarrolló como objetivo y ha sido convertido en demagogia con los años.

PABLO CAMBRONERO. 

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El negocio de la Fifa.

La FIFA vuelve a reelegir a su veterano Presidente a pesar de los tremendos y vergonzosos asuntos que ven la luz en los que se desvelan asuntos que muestran que los dirigentes han convertido a este deporte en un negocio repleto de engaños, mentiras y tramas de amaños que desnaturalizan la libre competencia que supuestamente se presume del enfrentamiento de 22 personas en los campos de todo el mundo.
Desde que el vil metal entró en el deporte más popular del mundo, se produjo la pérdida inherente de los valores que deben trasmitir todos los deportes como entretenimiento y fomento de la cohesión social con el aprendizaje del trabajo en grupo.
Hoy el fútbol profesional se ha convertido en un Estado plurinacional en el que sus dirigentes se reparten las carteras de responsabilidad y los pingües beneficios, no dudando en amañar resultados para poder seguir manteniendo este negocio en constante crecimiento.
El aficionado al fútbol es feliz con cada uno de los triunfos de su equipo y sufre con pena y rabia la derrota. Vive intensamente cada una de las noticias de su equipo creyendo que es un deporte puro y limpio en el que sus once jugadores pelean por la victoria sólo en el terreno de juego, hoy ya pueden saber que no es así.
Al final quizás haya que ser pragmático y ver que el único objetivo del deporte es entretener y crear sueños, a pesar de que existan quienes hayan establecido una red mafiosa a costa de esos sueños.

PABLO CAMBRONERO.

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Falsos buenismos.

Viendo los medios uno puede llegar a pensar que sólo el partido en el Gobierno tiene vergüenzas que tapar. ¿A quién quieren engañar los socialistas con esa imagen de buenismo tan increíble como irreal? Sin duda la respuesta a esta pregunta pasa por una estrategia mediática de terminar de hundir al Partido Popular y hacerse con el poder bajo el pretexto de una regeneración democrática en el que quieren absorber a los auténticos artífices del cambio, Ciudadanos y Podemos.
Todas y cada una de las acusaciones que PSOE hace al Partido Popular pueden aplicarse a sus propios miembros en las parcelas de poder que han ostentado, lo cual nos hace ver con resignación cómo la mayoría de la población sigue anclada en ese bipartidismo patológico que provoca que la única alternativa a lo malo sea lo peor.
Otros de los “buenos” son los dos sindicatos mayoritarios que hace años dejaron de luchar por los derechos de nadie excepto los de ellos mismos. Ahora denuncian desaparición de documentos en Ayuntamientos y promueven una imágen de odio hacia el Gobierno y todas sus instituciones. Seguramente hasta tengan razón, pero la pierden cuando sus sedes han sido intervenidas judicialmente decenas de veces por haber protagonizado asuntos tan vergonzosos como los de “manejar” el dinero destinado a los cursos para parados.
En España hoy se puede elegir entre lo malo, lo peor, lo desconocido y lo razonable, lo complicado es saber quién es quién en este nuevo tablero.

PABLO CAMBRONERO. 

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La soledad del absoluto.

El partido que nos ha gobernado estos cuatro años se queda sólo,  ya es ese pobre chico con el que nadie quiere bailar en fin de curso. No hay que olvidar que las mayorías absolutas nunca fueron un punto fuerte en cualquier programa electoral, sobre todo cuando has gobernando con arrogancia y sin escuchar el descontento general.

Es muy posible que emprendamos un periodo de recuperación económica en España, y seguramente sea por la labor que el PP ha consolidado estos cuatro años, pero no es menos cierto que ha sido a costa de un sufrimiento excesivo de la población que veía impotente cómo desfilaban por los Juzgados dirigentes estrechamente vinculados a Gobierno.

Mientras media España mostraba su repulsa ante los brutales casos de corrupción política, el partido en el Gobierno y el principal de la oposición usaban excusas poco creíbles de desconocimiento o como mucho falta de control. Sin duda la irresponsabilidad ha caracterizado sus mandatos, algo que en otros países sería inaudito.

Hoy, ya conscientes del brutal surgimiento de nuevos partidos, comienzan a “reciclar” sus políticas en un vano intento de vender una idea de regeneración que no existe en sus siglas. Incluso puede llegarse a usar al PSOE, (igual de putrefacto que el PP), para justificar pactos para extirpar al PP del Gobierno. “Gobernar sólo institucionalmente conlleva descuidar la legitimidad popular de tu poder”

PABLO CAMBRONERO. 

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Espejos y vigilantes.

Pocas veces tiene uno el privilegio de escuchar frases que le hagan pensar en televisión. Esta mañana, en un canal de debates políticos parciales escuché una entrevista al Director de la Academia de Cine en la que entrevistado y entrevistador se definieron mutuamente.

El periodista con ese aire altivo al que nos tiene acostumbrados definió a los cómicos, actores, guionistas y todos los trabajadores de este arte como “espejo” en el que deben mirarse los gobernantes, por supuesto ensalzando las amargas reivindicaciones y solicitudes de ayudas a este arte. El Director, lejos de dejar caer el guante lanzado por el periodista, definió a los periodistas como los “vigilantes y controladores” de la acción de los gobernantes.

Esta entrevista estaba encuadrada en una reunión entre el Director de la Academia del Cine y representantes del Gobierno, además se producía en el marco de un acuerdo tácito de hostilidad de ambos a las políticas de nuestro gobierno conservador.

Parece que tristemente aún no hemos superado esa dicotomía en la que burgueses adinerados, nobles y ricos se situaban a un lado y pobres, artistas y obreros se situaban al otro lado de un tablero que sigue albergando a nuestro poder ejecutivo en 2015.

Continuamos compulsivamente repitiendo la historia de nuestros ancestros. “La historia se repite, ese es uno de sus peores errores”. Darwin.

PABLO CAMBRONERO. 

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Algo diferente.

El resultado electoral otorga muchas posibilidades de Gobierno de las dos principales capitales de España a Podemos, (o como demonios hayan decidido llamarse), y ya nos vamos haciendo a la idea de lo que nos encontraremos.

La gran cantidad de votantes que han otorgado su confianza a este nuevo proyecto parece que buscaban que se hiciera política de forma “diferente” a lo hecho hasta ahora, y parece que va a ser así.

El problema es que ya Colau, esa pésima actriz convertida oportunamente de activista a política,  ha iniciado su “diferente forma de hacer política” en Barcelona, y ello pasa por hacer desaparecer eventos internacionales que generan pingües beneficios a comerciantes de la ciudad a cambio de prometer becas de comedor a niños privados de ellas. ¡Qué bonito!

Me llamarán inepto o simplista pero, ¿no sería mejor evitar esas demagogias insultantes y reestructurar ese Ayuntamiento para en vez de arruinar a comerciantes se nutriera socialmente a la población evitando duplicidades y grandes inversiones públicas en “el sueño  secesionista”?

No lejos de Colau se sitúa Carmena en Madrid, pues ya como miembro activo de la judicatura manifestó  que sólo el 6% de nuestros reclusos debería continuar en prisión, fomentando con ello la impunidad de los menudeos de drogas, delitos contra la propiedad y una gran cantidad de tipos penales. Seguramente no haya tenido un familiar adicto a drogas y casi con toda seguridad no ha sufrido un tirón violento.

Sí que van a ser diferentes, quizás tanto como absurdos e injustos. “El opio que viste de progreso a todas las políticas involutivas se llama Demagogia”.

PABLO CAMBRONERO. 

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Miseria Cotidiana.

Un día cualquiera en la ciudad de Sevilla, el calor de finales de mayo ya se hace duro al sol y aún flotan en el ambiente los pólenes rezagados  que ya hacen su último viaje. Me dispongo a salir de casa para dar un paseo y tomar un café con mi pareja, pero nada más salir sufrimos el primer abordaje de una persona que con un sonsonete repetitivo nos dice que tiene cuatro hijos y solicita ayuda entre sollozos.

Le damos algo acelerando el paso y seguimos caminando comentando ya que el barrio se ha llenado de personas que han dejado atrás su dignidad para intentar “ganarse la vida” con la mendicidad. En el camino a la cafetería nos encontramos a dos jóvenes que portan un carrito de supermercado y recorren todos y cada uno de los contenedores de basura intentando sacar algo reutilizable.

Llegamos a la zona comercial y lo primero que vemos son cuatro jóvenes ataviados con chalecos identificativos de “Médicos sin fronteras” que nos piden amablemente un minuto para escucharles, lo hacemos, nos comentan las condiciones en las que trabajan estos héroes cotidianos en lugares de conflicto o de emergencia humanitaria, pero ya somos socios y colaboramos. Nos dejan marchar.

Llegados a la cafetería nos pedimos unos cafés y comentamos la actualidad política en largos debates. En medio de una de estas refriegas dialécticas un hombre nos deja un pequeño papel en la mesa en el que pone que es padre de 5 hijos y no tiene manera de alimentarlos, nos solicita ayuda.

Salir de casa a tomar un café nos ha costado 2,50€ de los cafés, 0,50€ de propina, 0,50€ de limosna a la primera que nos pidió, 1€ a ese músico que con su acordeón ameniza la calle y 0,50€ del último que nos pidió; un total de 5€ y no se si hemos ayudado a alguien.

PABLO CAMBRONERO. 

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