La caducidad de la información escrita

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El País cierra tristemente sucursales en varias comunidades. Este periódico nació en plena transición y ocupó un lugar privilegiado en la información de acontecimientos que marcaron nuestra historia reciente.
El País fue y es un diario de corte progresista que formó parte activa de los movimientos que construyeron la Democracia que hoy nos permite tener amplitud de miras y perspectiva para cambiar o no las cosas.
Estamos en la era digital informativa y ello implica la obsolescencia progresiva de la prensa escrita. Años de pérdidas millonarias han derivado el cierre de editoriales autonómicas de este medio por desgracia en franco declive.
No pocos somos a los que nos apena la progresiva desaparición de las redacciones de los periódicos aunque parece que es el precio que pagaremos por una información informatizada e inmediata leída tras una pantalla pixelada.

PABLO CAMBRONERO.

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Mi pequeño paraíso.

Nací en un lugar de la Mancha que ni puedo ni quiero olvidar. Villagarcía del Llano se llama la villa por la que suspiramos todos los que estamos lejos de allí.
Nuevos tiempos vivimos los hijos de la antigua Gil García. Abandonamos la tierra que nos ha dado de comer a cambio de realizar estudios y dedicar nuestros esfuerzos a trabajos diferentes a los que hacen nuestros padres para sacarnos a todos adelante.
La máxima expresión de comunión entre el ser humano y el medio que coloniza es sin duda dedicar su vida al rudo y duro trabajo de la agricultura, y en mi pueblo nadie es ajeno a estas labores.
Hombres y mujeres viven en armonía con el entorno y respiran un purísimo aire que sólo valoramos los que, por lejanía, no gozamos de sus virtudes.
Los que vivimos en cárceles de cemento y altos edificios sentimos una sensación de encierro que se ve aliviada cuando atravesamos los largos caminos que nos llevan a las interminables llanuras en las que se halla nuestro hogar, nuestro pueblo.
Emigrante como soy, no encuentro palabras para describir la tremenda sensación reconfortante de libertad que siento cuando pongo el primer pie en el suelo de ese pequeño hogar conquense y levanto mi mirada hacia las orgullosas torres del monumento que nos ve nacer y morir a todos.
Siempre me preguntan si soy de pueblo, desconozco el motivo, pero siempre contesto orgulloso a todo el que me pregunta,
“Soy de un precioso y pequeño pueblo de la manchuela conquense, donde huele a vino, a pino y a libertad”.
PABLO CAMBRONERO.

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Frenar a Ciudadanos.

Últimamente se extiende exponencialmente la afinidad a Ciudadanos como tercera vía regeneradora a la que todos quieren frenar.
En cualquier tertulia de corte político cuando dices a tu gente que “eres” de Ciudadanos y defiendes las ideas que este proyecto abandera, la inmensa mayoría sólo tiene buenas palabras para este partido político.
Pero hasta las elecciones andaluzas este movimiento era más un sueño utópico que una realidad realizable, de ahí que todos obviaran de sus ecuaciones políticas a este proyecto. En un último momento de la campaña electoral, el Partido Popular, consciente de que gran parte de su electorado se mostraba afín a Ciudadanos, inició una campaña de desprestigio que no sólo no convenció a nadie, sino que retrató la escasa calidad moral de muchos de los populares más destacados.
Con sus flamantes 9 escaños en el Parlamento Andaluz, Ciudadanos ya es una realidad que asusta a todos sus competidores, y lo hace con unas armas que llevan muchos años sin usarse: la promoción de un proyecto e ideario tan razonable como viable. De ello se deduce que todos copien sus propuestas, lo cual no deja de ser bueno, aunque yo me quedo con el original.
Podemos se suaviza y PSOE y PP se intentan centrar sin éxito, todo ello provocado para frenar a un partido liberal progresista que lucha por la regeneración democrática en una segunda transición histórica.
PABLO CAMBRONERO. 

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Regreso al pasado.

Desde antes de nacer, todo español ya tiene marcada una afinidad política. Con el nacimiento y la educación termina de asimilar dicha tendencia a la que sólo puede renunciar tras una independencia física e ideológica que, en estos tiempos, llega a muchos en una edad muy avanzada y en otros no termina de llegar.
¿Cómo explicar el fenómeno electoral actual? Muchos siguen empeñados en usar su derecho a elegir en seguir aupando al poder a quienes ya han sido partícipes o protectores de los que han ejecutado el más cobarde de los delitos de gestión pública. Pero no es sólo eso, además los que hemos dado el paso evolutivo de superar esas viejas ofertas envenenadas, parecemos empeñados en volver a confiar en quienes nos han engañado, pues nos mostramos totalmente propensos a involucionar ante cualquier injuria real o inventada que propaguen los viejos sobre los nuevos.
Lo que sí tengo claro es que las decisiones que tomemos hoy van a suponer una nueva forma de hacer política, la nueva o la vieja por fin controlada por los ciudadanos.
En mi modesta opinión seguir otorgando la confianza a quien nos ha engañado muchas veces es como si los dinosaurios votaran al meteorito para que les gobernara.
PABLO CAMBRONERO.

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El imperio contraataca.

El Gobierno y oposición de la nación se reúnen en Gabinetes de crisis para cuadrar nuevas estrategias políticas y así seguir cómodamente instalados en el relevo gubernamental constante y tácitamente consolidado por ambos.
La moneda se lanzó al aire en Andalucía y resulta que cayó de canto, y tras varios giros, se posó en cara, la de Susana Díaz. El hecho de que durante el giro no se viera en ningún momento la cruz popular ha puesto de manifiesto que el partido en el Gobierno pasa una crisis que, de confirmarse en los siguientes comicios, puede hacer que no vea el Gobierno ni de lejos.
Pero hay cónclave de barones populares y ello implica que nuevas y penosas estrategias de descrédito a los nuevos partidos verán la luz y ni una propuesta razonable. Parece que sus iras se erigen en ataques a Ciudadanos, sumando a los tradicionales apelativos de “catalanes nacionalistas”, o “siudatans”, un boicot constante a sus escasos medios electorales y una ardua investigación de todos los miembros de este partido para intentar usar algo contra ellos o inventarlo, pues con argumentos poco pueden hacer.
Ya han renunciado a desacreditar a su socio de años de acuerdo oculto, pues ambos son tan asquerosamente parecidos que se hace difícil distinguir ideológicamente a rojos y azules, y es que muchos han sido los años en que hemos sido presos de una ficticia Democracia representativa en la que se votaba castigando al anterior, sin responsabilidad y sin saber que eran dos caras de una misma moneda.
Pero casi cuarenta años después hemos sido capaces de crear y creer en una nueva forma de hacer política. Otorgar la confianza a nuevas opciones sin duda es mucho más lógico y comprensible que dársela a quien ya ha demostrado que no la usa para el interés común.
PABLO CAMBRONERO.

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Incomprensible.

¿Qué demonios sucede en un cerebro humano para llegar al punto de obviar un instinto tan primario como el de supervivencia? Esta es una pregunta que asusta, pues no aparece una respuesta razonable por mucho que discurramos.

Hoy, ya casi por completo conscientes de que el peor accidente aéreo en Europa se debe a la manifiesta intención de un joven de 28 años, no podemos sino horrorizarnos aún más. Salen a la palestra multitud de noticias que sitúan a este chico como enfermo mental pero habilitado a gobernar un avión de pasajeros.

Cuando una persona se quita la vida siempre inmediatamente después salen a la luz pública multitud de situaciones que, al parecer, provocan casi siempre un sufrimiento en soledad.

Este suceso es muy especial, pues parece que una persona que quiera quitarse la vida no puede obviar que de la suya dependen 149 personas ajenas y que nada tienen que ver con su angustia. Por ello me planteo que la intención suicida de una persona no puede explicar esto, al menos yo no llego a entenderlo.

Sea como sea, cuando embarque en un avión me vendrán a la cabeza esos 149 inocentes que vieron horrorizados que su muerte era segura unos segundos antes de producirse.

PABLO CAMBRONERO. 

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Trasvase controlado.

UPyD, el partido que ilusionó a muchos españoles, explosionó en los pasados comicios andaluces tras el batacazo que todos preveían, (menos Rosa Díez y sus acólitos).

Ya con Sosa Wagner fuimos testigos de las estrategias adoctrinantes de la vieja política que poco a poco ha ido adueñándose del proyecto político magenta. Insultos, desprestigios, presiones de muchos afiliados y cargos soportó Sosa hasta que abandonó su cargo de Eurodiputado. ¿Su pecado?, sólo recomendar la posibilidad de abrir una ronda de contactos con el partido Ciudadanos, que hoy persona todas las ideas de regeneración democrática no destructiva a las que UPyD ha renunciado.

Ahora, tras la irresponsabilidad compulsiva de su cúpula, comienza la desbandada. Muchos de los afiliados y hasta dirigentes muestran su disconformidad con la gestión del partido publicando su afinidad al partido Ciudadanos, pero claro, algunos de ellos cayeron antaño en el adoctrinamiento de la cúpula en el sentido de hacer política con la crítica cruel e injustificada a las personas que componen el partido al que hoy quieren pertenecer, lo cual directamente les deslegitimaría para ello.

Ciudadanos, como proyecto nuevo, atractivo, integrador y profundamente democrático sigue abierto a todo aquel que crea en su ideología y en su proyecto de cambio razonable y constructivo, pero está cerrado a quienes buscan los “carguitos” con la crítica destructiva, más propia de la política que nos ha traído esta situación de desconfianza.

PABLO CAMBRONERO. 

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