Lazos de desunión.

Catalanes y vascos celebraron un acontecimiento deportivo futbolístico para conmemorar sus tentativas secesionistas.  En ese estadio se dio cita lo más granado de los independentistas radicales de una y otra comunidad autónoma.
Capitaneando el barco secesionista, sus dos presidentes autonómicos, sin olvidar que ostentan el cargo por obra y gracia de una Constitución que sus antecesores pensaron, crearon y rubricaron y de la que hoy reniegan como enemiga de sus aprovechadas intenciones.
Si ya es triste ser conscientes del poder económico injustificado de este deporte , mucho más lo es cuando cuatro radicales lo usan para sus retrógradas y absurdas intenciones de separar a hermanos y pueblos que siempre han estado unidos con el único objetivo de favorecerse política y económicamente. !Qué cutre, por Dios!
Pablo Cambronero.

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IMPUTISMO CRÓNICO.

Una nueva enfermedad se abre camino en nuestro tradicional sistema político y parece no tener cura. Se trata de unos virus que infectan a los partidos que ostentan o han ostentado cualquier parcela de capacidad de decisión sobre un erario público que ha sido diezmado por estas patologías.
PP, PSOE, IU, CIU y cualquier partido que ha tenido capacidad de decisión cuenta con personas que han burlado los escasos controles estatales y han urdido tramas para su propio enriquecimiento y de los suyos. Esos elementos patológicos hoy han extendido sus influencias negativas en las siglas que auspiciaron estas tramas, y provocan que todos los integrantes de esos partidos sufran la vergüenza de pertenecer a una organización política podrida que aún mantiene lazos de unión con esos “patógenos”.
Es evidente, aunque nadie se acuerde, que la inmensa mayoría de los componentes de esos partidos políticos no han protagonizado ninguno de esos asuntos, pero sufren las consecuencias de la falta de control de sus organizaciones.
Hoy los nuevos partidos usan un control casi obsesivo de quienes se atreven a formar parte activa de sus proyectos, y con ello se demuestra que a falta de control gubernamental, se impone el control judicial y la manía persecutoria de los partidos para erigirse como zonas libres de imputados.
PABLO CAMBRONERO.

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Construcción o destrucción española.

El 2014 termina, y lo hace con los mismos problemas con los que empezó, con una salvedad, muchos se han agravado notablemente.
El balance del este año pasa por analizar la sucesión de acontecimientos públicos que han marcado la actualidad de un año que pasará a nuestra historia por el protagonismo de la batalla legal que multitud de políticos mantienen en nuestros tribunales.
Ello es prueba clara de que el que siembra vientos, recoje tempestades, pues de toda esa batalla judicial se ha derivado el surgimiento de movimientos políticos que creíamos superados, y que gozan de una proporción de afinidad directamente proporcional a la indignación que sufre la empobrecida población.
Este año 2014 ha servido para trasmitir a la población una generalización de la corrupción en los dos principales partidos políticos que, con independencia de su veracidad, ya se ha instalado como real en nuestras casas. De ahí también se derivan notables expectativas en el resultado de los próximos comicios, de hecho creo que el futuro de nuestra Democracia está en juego.
Es hora de usar el sentido común y terminar con el viejo sistema democrático de herencia, reseteando así nuestro modelo sin destruirlo, para poder instaurar una democracia real a la altura de nuestra idiosincrasia, con un adelgazamiento del sector público eficaz y el fomento del control de la inversión pública. Todo ello aderezado con el fomento de un sistema bancario que ni pueda ni deba manejar a su antojo la vida de la sociedad a la que, a pesar de suponer un negocio, se debe.
Es hora de buscar, existen proyectos políticos nacionales minoritarios que ya proponen toda esta quimera democrática como alternativa a tanto a la putrefacción establecida como a la destrucción propuesta por los aprovechados bolivarianos.

PABLO CAMBRONERO.

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Bipartidismo interesado.

Rajoy parece abocado irreversiblemente al fracaso más absoluto, de hecho creo que hasta lo desea. Ahora defiende la alternancia entre PP y PSOE como garantía de estabilidad en un sistema que ha mostrado su fortaleza sólamente por los años que ha aguantado estoicamente a sus políticos corruptos sin provocar enfrentamientos entre la cada vez más empobrecida población.
Asistimos a uno más de los ya habituales despropósitos de nuestro Presidente al que, como ya se predijo en su momento, le queda muy grande el cargo en el Gobierno y en su partido, plagado de manzanas podridas.
La curiosa defensa de su archienemigo obedece a la reacción al apoyo masivo de una población indignada a movimientos surgidos de la negación de la Ley vigente, ley que es analizada y publicitada desde el punto de vista de la inoperancia propiciadora de aprovechamiento personal en quienes están obligados a gestionar lo público.
Tradicionalmente pensábamos que PSOE era la solución a PP y a la inversa. Hoy vemos que ambos han sido siempre dos caras de la misma moneda, y fiel prueba de ello es el cada vez más claro acercamiento de el uno al otro y del otro del uno.
Quizás nos venderán esa estrategia justificando intentar evitar un encumbramiento de Podemos como fuerza destructiva, sea como sea, creo que la población española ha de hacer un análisis de la situación y evitar posicionarse tanto con el bipartidismo patológico como con quienes proponiendo su destrucción hacen suyo un cambio en el que no creen, pues viven del fracaso del sistema, no de sus propuestas razonables.
PABLO CAMBRONERO.

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Feliz, por Navidad.

El final del lapso temporal anual, como creación humana contable para ubicarnos en nuestra corta vida, se convierte en una continua celebración consistente en un fomento del consumo, que produce la sensación de felicidad lógica en los que ven este mundo de luz y color ante sus ojos.
En algunos ciudadanos, por degracia cada vez más, todo este maremagnum de festividades provoca la frustración derivada de aquellos que por desgracia no pueden recibir sus pagas extra de diciembre para consumir todo lo que se oferta compulsivamente ante sus ojos.
Todos hacemos balance de todo lo que nos ha sucedido en el año, y quienes no lo hacen, sufren los resúmenes que las redes sociales fabrican para hastío de sus usuarios. Acudimos prestos a comprar artículos alimenticios de lujo, regalos para nuestros niños que ven con tremenda ilusión una festividad que, almibarada con el bombardeo constante de la televisión, se ha convertido en momento de reunión y fomento de unos lazos familiares que se difuminan el resto del año.
Sin duda es una época preciosa plagada de felicitaciones, buenos deseos, consumo compulsivo, reuniones familiares y recargadas iluminaciones, todo lo cual hace que algunos nos sintamos muy bien, eso sí, mientras nuestra vida transcurra de manera muy parecida al modelo de felicidad familiar que se impone compulsivamente.
Me gusta la Navidad tal cual existe, con su consumismo, celebraciones, falsedades familiares e ilusión infantil. Pienso que ha sido una gran creación económica y emocional.
PABLO CAMBRONERO. Sevilla.

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Islamofobia creciente.

En Alemania, la capital económica de la Unión Europea, ha nacido y crecido un movimiento político que defiende el odio a el islamismo interpretado como esa religión que fomenta el terrorismo, el martirio, y el sometimiento a la mujer como claves de su ideología.

Esta interpretación de la religión islámica sorprende por injusta pero no extraña a quienes estamos saturados con imágenes repetitivas de destrucción, muerte y odio creciente hacia todo lo que implique occidente. Sin duda en España ese movimiento se siente presente entre una población que, debido a la proximidad con el mundo magrebí, ve cómo en nuestro país ya está instalada una creciente y parcialmente inadaptada comunidad árabe.

Ya se observan tímidos movimientos políticos que, promoviendo lo políticamente incorrecto, fomentan el odio a la cultura musulmana como enemiga de todo nuestro sistema occidental de derechos y obligaciones. Tristes recuerdos trae esta tesitura  a quienes vivieron aquellas vergonzosas épocas de antisemitismo enfermizo.

Quizás sea hora de ponernos en nuestro sitio y tomar posesión de lo nuestro, que ciertamente es un tesoro, pero no a costa de excluir y odiar a una comunidad árabe que penosamente cuenta con organizaciones que hacen una pésima propaganda de una fe que poco tiene que ver con ellos.

PABLO CAMBRONERO. 

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ESPAÑOLAS, NUESTRO ORGULLO.

El deporte español está de enhorabuena. Las mujeres demuestran a diario que, a pesar de haber sufrido con los años el olvido institucional en el fomento de la práctica de deporte profesional, tienen materia prima como para competir al mismo nivel e incluso más aún que el resto de países.

La espectacular racha de resultados de nuestras chicas hace que sintamos orgullo de unas deportistas que no dejan de crecer. Natación, fútbol, atletismo, balonmano, baloncesto, triatlón y muchos otros deportes que dejan a las nuestras en los escalones superiores del deporte mundial.

Hoy podemos ver en televisión a las nuestras competir en igualdad de condiciones a las mujeres de otros países más avanzados. Hay que recordar también que hace muy poco sufrían el peor de los olvidos, con falta de financiación privada y pública, con lo que el hecho de que hoy estén donde están es prácticamente por obra y mérito del  propio sacrificio y de sus abnegadas familias.

Duro tirón de orejas están dando estas profesionales a los Gobiernos que tradicionalmente han olvidado su tremendo sacrificio, del que todos esperamos que se derive una promoción y financiación que como mínimo ha de estar a la altura del que recibe el deporte masculino. ENHORABUENA CAMPEONAS.

PABLO CAMBRONERO. 

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